El Regal Barcelona se ha sacudido un poco el mal sabor de boca de las últimas victorias ante el Caja Laboral y el Montepaschi Siena, y ha sido en la Euroliga en donde ha protagonizado una gran victoria ante un equipo al que arrolló, el Cibona de Zagreb, que supo mantener el tipo durante los tres primeros cuartos, pero que luego no pudo con la brecha abierta por los blaugranas.
En este encuentro no pudieron estar ni Mickeal ni Navarro por sendas lesiones, pero para suplirles estuvo el gran Ricky Rubio, que ayudado por jugadores de interior, encabezó el juego blaugrana y abrió brechas constantemente. Nada que ver con la imagen que ofreció durante el Mundial, que supuso una decepción para los aficionados con una prematura derrota del conjunto español.
En esta ocasión, Rubio estuvo sobresaliente en el ecuador del partido y anotó dieciocho puntos, además de brindar cuatro asistencias y de conseguir cuatro recuperaciones. No se quedaron atrás tres de sus compañeros: Ingles, Morris y Vázquez, que anotaron dieciséis, quince y catorce puntos respectivamente.
Aunque el Cibona se defendió bien durante casi todo el encuentro, el inicio del Regal Barcelona marcó bastante lo que ocurriría después, con una buena actuación de los pívots y continuas canastas de Ingles, uno de los nuevos en el conjunto blaugrana. Poco inquietaron el marcador del Regal en los primeros compases.
En cinco minutos de partido el Barcelona ya aventajaba por nueve puntos al Cibona, aprovechándose también de que sus rivales no contaban con Stipcevic, uno de sus mejores jugadores. El Barcelona jugó bien a la contra y aprovechó todas sus oportunidades. En general, la táctica de Xavi Pascual funcionó bastante bien.
En la mitad del partido, salieron los mejores tiradores de triple y recortaron ventajas con el Regal Barcelona, y si bien no lograron ponerse por delante ni amenazar el resultado final, sí que plantaron batalla e hicieron sudar más a los culés, que con su juego interior se mostró mucho más sólido. En el último cuarto se logró ampliar la ventaja y ya se rompió a los rivales, que poco podían hacer.