Deportes como el baloncesto tienen una base muy física, en la que los jugadores tienen que desarrollar un gran estado de forma y deben desarrollar sus habilidades al máximo. Pero en el Baloncesto, como en cualquier otro deporte, se da muchísimo valor a una serie de valores: El juego en equipo, el espíritu de autosuperación, el esfuerzo, la progresión, el respeto a los compañeros y rivales...
Pero recientemente hemos tenido la desgracia de presenciar una de las acciones que va más en contra de cualquier espíritu deportivo que hayamos podido ver en el basket europeo.
Pongámonos en situación: El partido corresponde a la Euroliga. Se enfrentan el Union Olimpia y el Panathinaikos. El partido se encuentra en los últimos minutos, cerca de la finalización, con el marcador muy igualado entre los dos equipos (57 para el Olimpia, 55 Panathinaikos). Lleva el balón Batiste, que con todo su peso y potencia intenta hacer una penetración al área, aunque en el camino se encuentra a Sasa Osbolt, que con un simple gesto intenta interponerse en su camino para frenarle u obligarle a cometer falta, tal y como acaban pitando los árbitros en un primer momento, al chocar los dos jugadores, lo que también provoca que el jugador del Olimpia acabe en el suelo...
En ese momento, Batiste, bastante contrariado por haber caído en la trampa de su rival, y realmente enfadado, ve al contrario en el suelo, y en vez de ayudarle a levantarse (puesto que ha sido él el que lo ha tirado) o simplemente pasar de largo, decide lanzarle una patada contra el cráneo... Una acción totalmente deleznable, realizada además con la intención de pasar desapercibido, en una actitud totalmente sibilina y reprochable. Por suerte uno de los árbitros se percató de la acción (amén de las diferentes cámaras que grabaron los hechos) y el jugador recibió una falta antideportiva y fue inmediatamente eliminado del encuentro, además de otras posibles sanciones que se tendrán que discutir en los órganos pertinentes.