Dirk Nowitzki, el bombardero alemán que juega en los Dallas Mavericks, hundió él solito con su actuación a todo un equipo como los Thunder liderados por el magnífico Kevin Durant. Ni siquiera la presencia de este último jugador, temido por muchos, intimidó a un jugador curtido como el alemán Nowitzki que realizó un partido estratosférico.
Hace ya 25 años, un jugador de raza negra llamado Michael Jordan batió con 63 puntos el récord anotador en la historia de los Playoffs de la NBA. A la finalización del encuentro, Larry Bird de los Boston Celtics solo pudo decir que había visto en cancha a Dios disfrazado de jugador de baloncesto.
El 17 de mayo de 2011 fue un momento para la historia gracias a Nowitzki, el jugador de los Dallas Mavericks que consiguió un total de 48 puntos, una estadística completa en tiros libres (24 de 24), 6 rebotes, 4 asistencias y 4 tapones. Realmente un auténtico titán, imposible de detener, ni siquiera por la juventud y el talento de Kevin Durant. Con estos números, uno puede hacerse a la idea del dominio casi tiránico que ejerció el germano en la cancha. Se adueñó de la línea de personal y fue un auténtico gigante en la pintura donde se movió con eficacia y contundencia.
Hay días en los que la experiencia y la inspiración están en una esquina esperando y solo hay que ir a su encuentro. Nowitzki no dudó en sacar a relucir todo su talento y calidad en un partido que pasará a la historia por tener unos número anotadores de relumbrón ya que el resultado final terminó en 121-112. Los Thunder se mostraron voluntariosos, animosos y con mucha capacidad para ofrecer mucho juego pero la figura del gigante alemán fue inquebrantable. Había muchas dudas puestas sobre los Mavericks que venían de cerrar por la vía rápida su eliminatoria contra Los Angeles Lakers.
Los apuestas decían que no lo tendrían tan fácil contra los Oklahoma City Thunder. Ni siquiera la actuación de auténtica estrella de Kevin Durant (40 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias) fue suficiente para doblegar la resistencia de los Dallas. Injusto sería olvidarse de jugadores de los Mavericks como Jason Terry que anotó 24 puntos y JJ Barea, una de las sensaciones de esta temporada, que anotó 21 puntos en 16 minutos. Con este dúo dinámico en pista, las transiciones defensa-ataque funcionaron a la perfección contando siempre la franquicia de Dallas con la aportación decisiva de Nowitzki.